Los niños desde muy pequeños necesitan límites, y quienes son los encargados de fijarlos por primera vez son los padres, conseguir que un hijo o hija los empiece a respetar no siempre es fácil. En la mayoría de los casos, hay que trabajar para que se genere este vínculo saludable.

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A veces a los padres los asaltan las dudas: ¿será que mi hijo no me respeta o estaré exagerando? En Ultrex Familias  rescatamos algunas conductas que son de alarma y que representan una clara señal de que los niños están cruzando la línea del respeto:

1. Retan a sus padres llevando a cabo repetitiva y deliberadamente la conducta que se les pide dejar de hacer.
2. Exigen que sus deseos sean cumplidos de forma inmediata.
3. Gritan y pueden ser hirientes en lo que dicen cuando se les ha llamado la atención o sus deseos no se cumplen.
4. Lanzan objetos al suelo o a los demás como señal de enojo.
5. Golpean o patean lo que está a su alcance.
6. Azotan las puertas.
7. Amenazan.

 

Todas estas conductas buscan llamar la atención, que sus deseos sean cumplidos y en el fondo probar hasta donde les es permitido llegar. A continuación, veremos algunos consejos muy útiles para solucionar la clase de problemas de crianza, derivados de la falta de respeto a quien quiere lo mejor para sus hijos.

1. Establece líneas que no hay que cruzar

Es muy importante establecer desde el principio qué es aquello que no se va a tolerar de ningún modo y cuyo incumplimiento va a requerir acciones de compensación por parte del niño o niña. También es crucial actuar de manera consecuente y no mostrar inconsistencias a la hora de aplicar estas normas de respeto. El trabajo de semanas puede venirse abajo si aparecen unas pocas excepciones, ya que muestra de manera clara que a la práctica no existen esas líneas rojas.

2. Escúchalos

Es muy importante que hables con tus hijos sobre el problema que existe. Tú debes expresar tus preocupaciones y el porqué de tu malestar cuando tu hijo o hija te falta al respeto, y él debe tener la oportunidad de hablar sobre necesidades suyas que cree que son pasadas por alto. De esta manera es posible llegar a pactos que ambas partes valoren y que, por consiguiente, no sean vistos como una imposición.

3. Da ejemplo

Este es un punto que muchos padres olvidan, porque los pone en un compromiso. Sin embargo, cabe recordar que entre los sacrificios que implica la paternidad y la maternidad figura el de dar ejemplo. No es solo para que nuestros hijos aprendan por imitación y no nos causen problemas, además de eso, es un derecho de los pequeños tener referentes de comportamiento adecuado en sus padres o madres, de modo que no les cueste adaptarse a la sociedad y a la convivencia con los demás.

4. Muestra tu humanidad

Las faltas de respeto, por mucho que vengan de niños pequeños, duelen. Es bueno mostrar ese malestar para que tu hijo o hija afronte también esa parte de las consecuencias que ha tenido su conducta.

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